Translate

miércoles, 4 de junio de 2025

No puedo escribir.

No puedo escribir. Lo he intentado en el silencio de la madrugada frente a mi ventanal pintado de palmeras que duermen bajo la luna, también en el caótico bullicio que se forma dentro de un café a mediodía, incluso internado por días en el campo, con la naturaleza en su máximo esplendor iluminando mis páginas en blanco, esas que no logro llenar con las ideas que tengo. 


No puedo escribir lo que quiero; no por carencia de argumentos narrativos, tampoco por falta de vivencias cotidianas -que bien merecerían ser grabadas en palabras gráficas. Intento, intento e intento, y el resultado es el mismo, no logro escribir lo que quiero. Entonces me he internado en la lectura, en la magia de aquellos que sí pudieron escribir y que odio con pasión desenfrenada, la misma pasión con la que me pierdo en sus renglones convertidos en pinturas que se graban en el museo de mi mente. 


Dos libros a medio comenzar que me esperan hace más de 5 años, una serie que agoniza hace 3 años en su tercer episodio, varias entradas en este blog que no logro finiquitar… y el resultado no cambia, siguen todos ahí, paralizados como su autor, abandonados, con un futuro incierto. 


Ya incluso pensé que es momento de dejar de intentarlo, que debo ser realista y entender que no debo luchar contra mis incapacidades, que es hora de dejar de escribir, al fin y al cabo, me va mucho mejor leyendo que escribiendo. Pero luego, el desespero infinito me carcome el pecho y me doy cuenta que, no es que me niegue a aceptar el presente, lo que pasa es que corroboro otra vez que mi escritura es la forma de catarsis mundana que mejor encuentro para liberarme de mis demonios.


Si tan solo pudiera plasmar en letras todo lo que quiero escribir…


Le llaman el bloqueo del escritor, una condición de incapacidad que puede ser temporal o duradera para continuar escribiendo, a pesar de existir la intención de hacerlo. Algo que era tan sencillo como sentarme frente a mi máquina y dejar fluir sílabas hasta que llegara un punto final, ahora se ha convertido en un reto, tal como ha sido el reto de escribir estos párrafos sin editar, pero que se traban entre ellos y ahogan el sentido armónico de lo que era uno de mis placeres diarios: escribir.


No quiero que se convierta en un flagelo, en una práctica dolorosa. No quiero dejar de amar mi vicio favorito. 


Después de dos novelas publicadas, coautorías en varias obras, documentales, un blog donde podía interactuar con algo más de 40 mil personas, pensé que escribir era una de mis habilidades; pero ahora no logro hacerlo más, y me horroriza la idea de que sea definitivo.


Siempre dije que yo no escribía para nadie, que solo escribía para mí; qué equivocado estaba. 

 


1 comentario:

  1. Tienes una capacidad única para expresar todo lo que te sale del sentimiento,este artículo es muy tuyo pues muestra lo que sientes en su momento.Eres mi escritor estrella y te amo.❤️

    ResponderEliminar